LOS TRES PAJARITOS
Este cuento se lo contó mi abuela a mi mamá, ella me lo contó a mí, yo
se lo
conté a mis hijos, mi hijo te lo contará a vos y vos quizás algún día
se lo contaras a tu hijo.
Así son los cuentos, un día alguien lo escribe, lo cuenta y comienza a
volar, sus alas se despliegan y el vuelo es infinito, quizás se cambien algunas
palabras, algunos personajes, pero el
contenido y la moraleja quedará intacta, esa fue la idea del escritor.
Bueno mejor vamos al cuento.
Era primavera, el clima era lindo, los pajaritos revolotean buscando
donde hacer un nido para poner los huevitos que nacerán pichones.
Muy pronto aparecen lo cuidaran la mamá y el papá pajaritos, se van
turnando, para ir a buscar comida y calentarlos, por que para que nazcan los
huevitos tienen que permanecer calentitos hasta el día que rompan el cascarón y
aparezcan.
Así fue como llego el día, el sol brillaba en lo alto, era un hermoso
día, el primero en romper el huevito fue el pajarito blanco, luego el otro con
plumas amarillas y por último el más pequeño tenía plumitas grises.
Los papás estaban muy contentos y entretenidos buscándoles gusanitos
para alimentarlos, ya que los pichones eran muy chiquitos para volar, tendrán
que esperar a crecer para poder hacerlo.
Esto se lo contaron para que no se le ocurriera volar solos del nido,
ellos a medida que crezcan se lo irán enseñando, entonces aprenderán a volar
solos.
Pasaron unos días. Por una razón importante los papás pajaritos
debieron salir juntos, los pichones quedaran solos, las recomendaciones fueron
muy claras, que no se les ocurra a ninguno de los tres, salir del nido, todavía
no es tiempo y abajo en el piso del árbol todo es muy peligroso para ellos.
Los tres contestaron juntos, que se iban a portar bien, que de allí no
se moverían.
Los papás se fueron.
Al poco tiempo el pajarito de plumas blancas que era un poco travieso
dijo que él ya era grande que iba a volar fuera del nido.
Comenzó a mover sus alitas y les decía que el podía volar como sus
papás. Sus hermanos trataron de hacerle entender que no lo haga que se caería.
Pero lamentablemente el pajarito de plumas blancas no escuchaba, así que batió
sus alas y comenzó a revolotear alrededor del árbol burlándose de sus hermanos
que no querían salir a volar como él.
Dio una vuelta, dio dos vueltas y a la tercera ya no tenia fuerzas en
las alitas. Quiso llegar al nido pero caía cada vez más, hasta que cayó contra
la tierra que por suerte había un poco de pasto y amortiguó el golpe .
Ahora en el suelo como hará para retomar el vuelo y llegar al nido. Los
hermanos desde arriba piaban llamándolo pero no lo podían ayudar.
Entre tanto ruido de pajarito se escuchó maullar un gato.
Todos sabemos que para los gatos el plato preferido son los pajaritos,
así que imagínense el miedo terrible que sintió el pajarito de plumas blancas y
sus hermanitos que no lo podían ayudar.
El maullido del gato se escuchaba cada vez mas cerca.
De pronto se escucharon
unos pasos de dos chicos que venían corriendo estaban jugando por el parque, eran
Vicente y Antonia, que justo estaban pasando bajo el árbol que había caído el
pajarito. Antonia lo levantó y notó que temblaba mucho. Vicente miró hacia
arriba del árbol y vio el nido.
(Antonia,
Vicente, el árbol y el pajarito en el suelo. Hay un hermoso sol, así lo vio
Vicente)
Corrió hasta su casa a buscar una escalera, subió hasta el nido y lo
colocó junto a sus hermanos.
El gato cuando escuchó a los chicos escapó a la casa del vecino que le
da de comer.
Los tres pajaritos estaban muy asuntados por lo que pasó.
Vicente bajó y fue a su casa a contarle a sus papas lo que había
pasado con el pajarito que se había caído.
Al nido llegaron los papás de los pichoncitos que al ver como
temblaban se asustaron y preguntaban preocupados que había pasado. Ellos no se
animaban a contarles que al pajarito blanco casi se lo come un gato por
desobedecerlos y salir a volar cuando todavía no era tiempo.
De no haber sido por Vicente y Antonia que llegaron a tiempo quien
sabe que hubiera pasado.
Así fue como el pichoncito de plumas blancas les contó lo que había pasado. Los papás se
enojaron mucho, y ellos prometieron que nunca mas desobedecerían y que solo
volaran cuando sus alas se lo permitan.
Vicente y Antonia recordaran esta historia, y entender que siempre hay
que escuchar a lo que dicen los papás, que ellos saben lo que dicen para
cuidarnos y no nos pase nada malo.
…Y este cuentito así terminado.
Abu Mari
Ilustración: Vicente Gautié 5 años
11-8-2020