martes, 28 de julio de 2020

POR FIN LLEGÓ EL DÍA

 POR FIN LLEGÓ EL DÍA

 

Pasaban los días, unos tras otros y Ucho  seguía en casa de la abu Mari esperando dentro de una bolsa con otros regalos la llegada de Vicente para que  lo llevara con él y poder encontrarse con Pilu.

Contaba los días, hoy era viernes, no sabe bien porqué, pero sintió que su corazón, si su corazón porque aunque no se lo veamos ellos, los muñecos, lo tienen, comenzó a latir con más fuerza. Hacia tiempo que en casa de la abuela Mari no se escuchaba ruido y voces de chicos, pero hoy ¡sí!

Vicente había llegado con sus papás y Antonia, todos con barbijos, porque en estos días de cuarentena para poder salir hay que cumplir con el protocolo para no enfermarse ni contagiar.

Vicente lo vio, fue el primer paquete que miró, creo que le gustó, pero como había tantas cosas, su atención hacia él fue poca. En realidad, lo que Ucho quería era encontrarse con Pilu.

Por la tarde subieron a la camioneta del papá de Vicente, y a Ucho le pareció que alli estaba Pilu, se miraron pero cada uno fue a parar a un lugar distinto en los asientos, así que no se pudieron presentar.

Siguieron la recorrida por la casa de los otros abuelos y por la noche emprendieron el regreso a Lujan la casa de Vicente. Durmieron todo el viaje.

Cuando Ucho despertó se dio cuenta que estaba en otra casa, miro hacia todos lados buscando a Pitu o a Vicente pero no los veía, un poco se preocupó pero seguramente estarían todos durmiendo, así que trató de acomodarse un poco esperando que amaneciera y así se quedó dormido.

Por la mañana había mucho ruido, Ucho se despertó sin saber que pasaba, fue entonces que vio a Vicente y a su hermanita, que corrían, jugaban, tiraban la pelota, se peleaban.

¡¡Cuanto alboroto!!

Luego se calmaron y fueron a desayunar.

 Ucho los miraban pero parecía que nadie se daba cuenta que estaba allí, pensaba que sería porque al ser tan oscuro ¿no lo veían?

Así pasó la mañana, ya se creía olvidado, cuando de pronto entro Vicente que había salido con su papá y en la mano traía a Pitu a medio vestir, ¡pobre Pitu parece que fue perdiendo sus pantalones! Vicente lo tomo de un brazo a Ucho y lo puso junto a Pitu. Se miraron por primera vez, Pitu le guiño un ojo a Ucho, este sonrió y así se dieron cuenta que serian grandes amigos, que muchas aventuras les esperan en casa de Vicente, que ya les quitó la ropa ¡¡Parece que los va a cambiar!!

 

Hasta la próxima Vicente.

Abu Mari

28-7-2020

 


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