EL DÍA QUE EL MUNDO SE PUSO DEL REVÉS
Otro cuento para Vicente
Los días pasaban sin ningún inconveniente, los papás trabajaban, las maestras enseñaban y los chicos estudiaban, por las tardes soleadas jugaban en las plazas.
Pero un día, uno de los duendes traviesos Leprechaun que habita en el bosque, estaba muy aburrido porque no había hecho ninguna maldad, no tenía amigos, siempre estaba solo, entonces pensó que algo grande tenía que hacer para divertirse un poco.
Caminó por el bosque hasta la casa donde habita la bruja Chancleta, si Chancleta así la llaman todos, porque cuando camina sus pasos haces clac clac clac.
Espió por la ventana que estaba en el frente, no vio a nadie, fue por la ventana de atrás y tampoco vio a nadie, así que se animó y abrió la puerta, entró, tenía un poco de miedo de que se apareciera con su clac, clac, clac y lo hiciera desaparecer.
Buscó por todos los cajones, debajo de la cama ¿Qué buscaba? revisó en los armarios y la encontró.
Lo que buscaba era la Varita Mágica de la bruja, Ésta era capaz de hacer cualquier cosa que se le pida, la tomó con mucho cuidado y escapó de la casa.
Estaba contento con su travesura, aunque tenía un poco de miedo porque él sabía muy bien los poderes de la varita.
La miraba en silencio, no se animaba a decir ni una palabra, hasta pensar bien que maldad podía hacer.
Y ahí se le ocurrió, tocó la tierra con la varita y gritó. ¡¡Que el mundo se vuelva al revés, que todo se haga al revés!!
En ese instante todo tembló. La mañana se volvió noche, el sol desapareció, el bosque se hizo desierto, y la luna apareció en la tierra
Las casas estaban en el cielo, la gente volaba, la bruja era un hada que no hacía clac clac clac. Era muy bella.
El único que no cambió fue el duende Leprechaun que muerto de miedo se escondió en una nube que estaba en el suelo. Sostenía la varita sin saber qué hacer.
Fue ahí que se dio cuenta que la travesura que había hecho no estaba bien y se arrepintió.
Le pidió a la varita que todo volviera a ser como antes, pero esta no respondió, solo tenía un solo poder, la tenía que cargar la bruja Clac Clac.
Y pasó un día, pasó dos, pasaron tres, todo seguía al revés la gente se mareaba de tanto estar con la cabeza para abajo, los árboles perdían sus frutos por que se caían. Todo era un lío.
Pero por suerte la bruja Clac Clac que ahora con el pedido de Leprechaun de cambiar todo, era una hermosa hada. Ella escuchó el pedido del mundo que quería volver a la normalidad.
Buscó al duende Leprechaun que seguía escondido y temblaba del miedo que tenía por no saber como arreglar lo que había hecho, estaba tan cansado que se quedó dormido.
Entonces llegó el hada tomó la varita la recargó con su energía y le pidió que todo volviera a ser como era antes de que la usara Leprechaun.
Y así fue como en otra fuerte sacudida todo volvió a ser como era antes, Volvió el sol, las casas en la tierra, los frutos en los árboles, las nubes en el cielo y el bosque en su lugar.
El duende Leprechaun se arrepintió de su travesura y la bruja clac clac no volvió a ser bruja, guardó un hechizo más y lo usó para seguir siendo el hada mas linda y buena del bosque.
Hizo un pozo y enterró la varita para que nadie más la pueda encontrar.
Ahora tendrá una nueva que le dará la reina de las hadas para que vuele por los aires y pueda hacer cosas buenas y nunca más se escuche el clac clac de sus chancletas.
Ángela María Rosa Leoni
29-6-2020
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