domingo, 27 de septiembre de 2020

EL REGALO DEL ABUELO

EL REGALO DEL ABUELO 

 

Eliseo e Hilario eran dos hermanos, que vivían con sus papas en una casita muy linda rodeada de tierra, lejos de los ruidos de la gran ciudad.

Una mañana el abuelo de los chicos llego de visita y les trajo un regalo. Antes de dárselo se sentó en el sillón y comenzó a contarles una historia.

El regalo que les traía era muy pequeño, una para cada uno, era mágico porque a partir de allí iban a poder multiplicarse, para ellos y para convidar a sus amiguitos. Si seguían con la tradición del cuento la historia volvería a repetirse y multiplicarse, todos estarían saboreando el milagro de este regalito que hoy les hacia.

Hilario y Eliseo se miraban con asombro esperando que el abuelo abriera el pequeño paquetito que parecía “el cofre de un tesoro”.

Con sus dedos de abuelo, porque los abuelos cuando son viejitos tienen los dedos de  abuelo, chiquitos, arrugaditos.

Sacó los papeles y se tomó su tiempo para doblarlos prolijamente, se los guardo en su bolsillo y muy serio les dijo 

" -los papeles no se tiran en el piso hay que guardarls para que alguien los recicle y lo vuelva a convertir en un nuevo papel. "

Los chicos volvieron a mirarse. Estaban muy ansiosos, querían saber que había dentro del cofre misterioso.

Por fin, con un "clip", ese fue el ruido que hizo la cajita al abrirse, creo era un poco antigua, seguro de cuando la abuelo  era chiquito, hace mucho tiempo.

¡Oh sorpresa!, dentro de la caja había simplemente dos semillitas pequeñas, grises con un borde blanco. El abuelo las tomó con mucha delicadeza y les entregó una a cada uno y les contó que hace mucho, mucho tiempo su abuelo le había hecho a él el mismo regalo en ese cofre, con las indicaciones que ahora él le contaría a ellos para continuar con la tradición de la “ semilla mágica”.

"-Mañana cuando se levanten van hacia la huerta donde están creciendo otras plantitas, buscan un lugar donde el sol esté  mas tiempo, hacen un huequito en la tierra con el dedo y allí colocan esta “pepita” la tapan, mojan la tierra con  agua, como es primavera  los días son mas cálidos, la semillita se abrirá y comenzará a crecer.

Todos los días tienen que darles agua, nunca deben olvidarlo si es que quieren ver el milagro de esta “pepita”.

En cinco o seis días aparecerá algo verde, fuera de la tierra, si la siguen cuidando en unos meses seguirá creciendo, posiblemente crecerá más que ustedes y dará una hermosa flor que mirará el sol, y girará hacia donde esta él, para alimentarse de sus rayos, les dije que era mágica porque podrán notar como va girando la flor buscando el calor del sol, que le brindará la vitamina D que le permitirá madurar lo que tiene guardado en el botón que sostiene sus pétalos.

Así pasaran los días, ya esta por terminar el verano.

Cuando este lista la flor mirará hacia abajo, parecerá que muere, pero no, está indicando que ya es tiempo de recoger el regalo milagroso  como el que les entregue hoy.

Con mucho cuidado la cortaran del tallo, sacarán las "pepitas" y las saborearan, podrán convidar a sus amigos, son muy ricas, guardaran algunas para volver a sembrar la próxima primavera.

Así se seguirá cumpliendo el ciclo de la siembra y la cosecha.

El milagro de la vida durará para siempre!

Y cuentan los que cuentan, que todos los años cuando comienza el otoño, Hilario y Eliseo  saborean las “pepas” que cosechan todos los años, desde aquellas dos pequeñas que les regaló el abuelo.

En un rincón, dentro de un mueble está el  cofrecito a la espera de  que se repita la historia.

 

Abu Marí para Vicente (y para Antonia cuando entienda)

 

27-09-2020

miércoles, 12 de agosto de 2020

 

LOS TRES PAJARITOS

 

Este cuento se lo contó mi abuela a mi mamá, ella me lo contó a mí, yo se lo

conté a mis hijos, mi hijo te lo contará a vos y vos quizás algún día se lo contaras a tu hijo.

Así son los cuentos, un día alguien lo escribe, lo cuenta y comienza a volar, sus alas se despliegan y el vuelo es infinito, quizás se cambien algunas palabras, algunos personajes, pero el  contenido y la moraleja quedará intacta, esa fue la idea del escritor.

Bueno mejor vamos al cuento.

 

Era primavera, el clima era lindo, los pajaritos revolotean buscando donde hacer un nido para poner los huevitos que nacerán pichones.

Muy pronto aparecen lo cuidaran la mamá y el papá pajaritos, se van turnando, para ir a buscar comida y calentarlos, por que para que nazcan los huevitos tienen que permanecer calentitos hasta el día que rompan el cascarón y aparezcan.

Así fue como llego el día, el sol brillaba en lo alto, era un hermoso día, el primero en romper el huevito fue el pajarito blanco, luego el otro con plumas amarillas y por último el más pequeño tenía plumitas grises.

Los papás estaban muy contentos y entretenidos buscándoles gusanitos para alimentarlos, ya que los pichones eran muy chiquitos para volar, tendrán que esperar a crecer para poder hacerlo.

Esto se lo contaron para que no se le ocurriera volar solos del nido, ellos a medida que crezcan se lo irán enseñando, entonces aprenderán a volar solos.

Pasaron unos días. Por una razón importante los papás pajaritos debieron salir juntos, los pichones quedaran solos, las recomendaciones fueron muy claras, que no se les ocurra a ninguno de los tres, salir del nido, todavía no es tiempo y abajo en el piso del árbol todo es muy peligroso para ellos.

Los tres contestaron juntos, que se iban a portar bien, que de allí no se moverían.

Los papás se fueron.

Al poco tiempo el pajarito de plumas blancas que era un poco travieso dijo que él ya era grande que iba a volar fuera del nido.

Comenzó a mover sus alitas y les decía que el podía volar como sus papás. Sus hermanos trataron de hacerle entender que no lo haga que se caería. Pero lamentablemente el pajarito de plumas blancas no escuchaba, así que batió sus alas y comenzó a revolotear alrededor del árbol burlándose de sus hermanos que no querían salir a volar como él.

Dio una vuelta, dio dos vueltas y a la tercera ya no tenia fuerzas en las alitas. Quiso llegar al nido pero caía cada vez más, hasta que cayó contra la tierra que por suerte había un poco de pasto y amortiguó el golpe .

Ahora en el suelo como hará para retomar el vuelo y llegar al nido. Los hermanos desde arriba piaban llamándolo pero no lo podían ayudar.

Entre tanto ruido de pajarito se escuchó maullar un gato.

Todos sabemos que para los gatos el plato preferido son los pajaritos, así que imagínense el miedo terrible que sintió el pajarito de plumas blancas y sus hermanitos que no lo podían ayudar.

El maullido del gato se escuchaba cada vez mas cerca.

De pronto se escucharon unos pasos de dos chicos que venían corriendo estaban jugando por el parque, eran Vicente y Antonia, que justo estaban pasando bajo el árbol que había caído el pajarito. Antonia lo levantó y notó que temblaba mucho. Vicente miró hacia arriba del árbol y vio el nido. 

              

                            (Antonia, Vicente, el árbol y el pajarito en el suelo. Hay un hermoso sol, así lo vio Vicente)

 

Corrió hasta su casa a buscar una escalera, subió hasta el nido y lo colocó junto a sus hermanos.

El gato cuando escuchó a los chicos escapó a la casa del vecino que le da de comer.

Los tres pajaritos estaban muy asuntados por lo que pasó.

Vicente bajó y fue a su casa a contarle a sus papas lo que había pasado con el pajarito que se había caído.

Al nido llegaron los papás de los pichoncitos que al ver como temblaban se asustaron y preguntaban preocupados que había pasado. Ellos no se animaban a contarles que al pajarito blanco casi se lo come un gato por desobedecerlos y salir a volar cuando todavía no era tiempo.

De no haber sido por Vicente y Antonia que llegaron a tiempo quien sabe que hubiera pasado.

Así fue como el pichoncito de plumas blancas les  contó lo que había pasado. Los papás se enojaron mucho, y ellos prometieron que nunca mas desobedecerían y que solo volaran cuando sus alas se lo permitan.

Vicente y Antonia recordaran esta historia, y entender que siempre hay que escuchar a lo que dicen los papás, que ellos saben lo que dicen para cuidarnos y no nos pase nada malo.

…Y este cuentito así  terminado.

 

Abu Mari

Ilustración: Vicente Gautié 5 años

 

11-8-2020

lunes, 10 de agosto de 2020

UNA CORONA PARA LA REINA

 UNA CORONA PARA LA REINA

Juancho estaba preocupado, su amiga Rita había desaparecido, justo el día en que le iban a poner una corona porque la habían elegido Reina en la escuela por ser muy buena amiga.

Por esos  tiempos en esos lugares donde ellos vivían, cerca del río había piratas malos, que venían en barco a llevarse cosas de valor y como la corona era de oro, Juancho pensó que seguramente los piratas vinieron a robarse la corona y se llevaron a Rita con ellos a la isla donde habitaban.

Entonces fue como Juancho decidió hacerse pasar por pirata para embarcarse en un barco y llegar a la isla.

Se compró un arma de esas que usan los piratas, se puso un parche negro en el ojo y fue hablar con el hombre que cuida los barcos en el puerto para que le diga donde había un barco pirata.

El hombre le indicó el camino para llegar hasta el río y le dijo que tenga cuidado que eran muy malos y lo iban a querer matar


Pero como Juancho quería rescatar a su amiguita, no le importaba tener que pelear con quien fuera.


Cuando subió al barco había dos piratas con cara de malos, con armas que lo amenazaron con matarlo, pero Juancho los convenció regalándole la comida que llevaba para el viaje, fue así que pudo hacerse amigo de ellos y le contaron donde estaba Rita.  Llegaron a la isla.

  Encontró a Rita que se puso muy contenta, ellos le devolvieron la corona y volvieron todos a la fiesta donde Juancho le colocó la corona de oro a Rita, todos aplaudieron a Juancho por haber sido tan valiente y rescatarla.

Los piratas estaban muy contentos porque podían comer todas las cosas ricas que había en la fiesta.

 Y como  todos los cuentos se terminan, este también ha terminado

Abu Mari

10-8-2020

EPISODIO IV Del cuento LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU

 EPISODIO IV

Del cuento

LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU

 

Llegó la noche, había mucho silencio, la familia estaba descansando, la luna alumbraba el sillón desde la ventana que da al parque.

Ucho no podía dormir, a pesar de ser un muñeco él Duende Azul le había otorgado la magia de poder ver y escuchar, lo que no podía hacer sin el poder del “Palito Mágico” era caminar y convertirse en un nene cuando no lo vieran las personas, es por eso, que la magia se producía mientras todos dormían.

Cuando vio tantas ardilla de peluche se acordó  de lo que había dicho el duende Azul, cuando le dio el Palito Mágico, que tenía que usarlo con mucho cuidado ya que el poder era muy grande y podían pasar cosas inexplicable para los humanos.

Buscó la manera de comunicarse con el duende Azul. Éste le había dicho que tenía que pensar muy fuerte, muy fuerte entonces el recibiría el mensaje y acudiría en su ayuda.

Ucho pensaba y pensaba pero no pasaba nada, ya cansado de pensar se quedó dormido.

Pero lejos de allí en un país lejano el duende Azul recibió el  mensaje, así que se trepó a una nube con agua que lo llevó hasta la casa de Vicente donde estaba Ucho.

La nube abrió una puertita y comenzó a llover, el duende se deslizó por las gotitas de agua de la lluvia y llegó al  pasto del parque.

Como Ucho con el pensamiento le había contado lo que sucedió con el Palito Mágico, que lo había perdido y lo encontraron las ardillas que ahora eran peluches y que ellos no podían salir más de noche a jugar con los juegos de Vicente y Antonia.

Él duende como era mago y todo lo sabía, bajo justo donde estaba el Palito Mágico sobre un tronco acostado, que es el soporte de un tobogán de Vicente. El Palito estaba un poco mojado por la lluvia que cayó para que él bajara, lo secó y lo llevó hasta el ventanal, desde allí se veían los muñecos sobre el sillón rojo. Usó sus poderes para hacerse invisible y entró por la ventana, llegó hasta donde estaba Ucho y lo despertó, que abrió los ojos con mucha alegría al ver que el Duende Azul venia a salvarlo de los líos que hizo al perder el Palito Mágico.

Así fue como esa noche todo volvió a la normalidad. Los  peluches volvieron a ser ardillas que escaparon todas por el agujerito de la cerradura, cuando pasaban del otro lado, volvían a tener su tamaño y se treparon a los árboles con la idea que nunca más pasarían la lengua para saber el gusto de lo Palitos.


 

El duende le volvió a dar el Palito Mágico a Ucho y le repitió que debía tener cuidado ya que era peligroso si lo perdía y lo usaban mal. Pero se lo volvía a dar porque el lo había usado para ayudar a sus amiguitos a ser humanos por la  noche y jugar  juntos. Se despidieron con un abrazo

El Duende se fue en otra nube que justo pasaba por allí, que por un rato tapo a  la luna que oscureció la noche.

Ucho despertó a Pitu y a Marta con su Palito Mágico, que se despertaron muy contentos cuando se dieron cuenta que volvían por un rato a ser humanos, Marta vió que acostado a su lado había un muñeco de Antonia vestido de verde que Vicente lo llamó Pepo, sería bueno que lo hiciera también un nene para jugar los cuatros en el parque. Ucho lo tocó con su palito y Pepo se convirtió en un nene, se abrazaron los cuatro, y cuidando de no perder el “Palito Mágico” Tomados de la mano salieron a jugar al parque,  hasta un ratito antes de que amanezca, para volver al sillón donde los dejó Vicente la noche anterior y ser muñecos todo el día. Cuando todos duermen, volver a ser nenes y jugar en el parque. Ser muy felices, siempre cuidando de no perder el “Palito Mágico”.

Cuando amaneció, ya estaban los cuatro descansando en el sillón rojo.

La familia se despertó y fueron a desayunar, Vicente y Antonia buscaron la caja donde estaban las ardillas, pero estaba vacía. Corrieron a contarles a sus papás que las ardillas habían desparecido, Vicente fue hasta su cama y buscó la ardilla de peluche que se había llevado a dormir con él.

Grande fue su sorpresa cuando tampoco estaba, buscó bajo la almohada, de bajo de la cama, en los juguetes, pero no la encontró.

Entonces pensó que quizás todo había sido un hermoso sueño, y que las ardillas peluches nunca estuvieron allí.

…Y como todos los cuentos, éste también se termina y queda en vos Vicente pensar si fue solo un cuento o en algún lugar del mundo los duendes  están para ayudarnos a ser mejores portándonos bien y regalándonos felicidad.

 

Abu Mari

4-8-2020

lunes, 3 de agosto de 2020

EPISODIO III (DEL CUENTO LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU)

EPISODIOIII

 

A la mañana siguiente el papá de Vicente se levantó y salió al parque para ver como había amanecido el día, si hacía frío o hacia calor, cuando miró hacia la cámara saltarina vio recostados adentro a los tres muñecos, Ucho, Pitu y Marta, le pareció extraño porque aunque a veces dejan juguetes afuera, es raro que Vicente los olvidara sobre la cama elástica, así que lo tomó a los tres y los entró a la casa.

Vicente que también se había levantado, le preguntó donde los encontró,- ¿estaban afuera?  El no los había sacado, se acuerda que estaban en el sillón rojo cuando se fueron a dormir. La familia estaba desayunando cuando afuera el problema comenzó, una de las ardillas que andan por los árboles del parque encontró el Palito Mágico, pensó que sería una golosina y le pasó la lengua para sentir que gusto tenía, pero para su sorpresa, no era una golosina y se activó el poder mágico y la ardilla se convirtió en un “peluche de ardilla”. Las otras que estaban por allí, al ver el palito hacían lo mismo de sentirles el gusto y una a una el Palito Mágico las convertía en “peluches de ardilla”.

Cuando el sol estaba ya más fuerte y no hacia tanto frío, Vicente y Antonia salieron al parque y se encontraron con la sorpresa de muchos, muchos peluches de ardilla por todos lados

Los colocaban dentro de una caja grande de cartón que les dio la mamá, que también estaba sorprendida por la llegada de tantos peluches a la casa, Vicente los contó y había diez y ocho hermosos peluches ardillas.

Entraron a la casa la caja y Vicente y Antonia jugaron todo el día con ellos, después los dejaron sobre el sillón rojo cerca de Ucho,Pitu y Marta.

Cenaron y se fueron a dormir.

¿Que pasará cuando se apaguen las luces? ¿Encontrara alguien el Palito Mágico para que todo vuelva a la normalidad?

¡Tendremos que esperar que la abu Mari escriba el Episodio IV

 



jueves, 30 de julio de 2020

EPISODIO II ( Del cuento LAS AVENTURAS DE UCHO Y PITU)

EPISODIO II


Bueno ya están presentables, Vicente les puso la ropa  a los dos, parece que se viene la presentación.

Llamó a su papá para que le saque una foto en el celular del momento cuando se conocieran así queda de recuerdo el encuentro, como le pidió la abuela.

Primero se miraron como si no se hubieran visto ayer en la camioneta

 Pitu se reía al ver que Ucho estaba tan serio, así que Vicente los acercó y se dieron y un fuerte abrazo, estaban muy contentos y empezaron a jugar como si se golpearan pero era en broma, solo se estaban conociendo.

Durante todo el día quedaron sobre el sofá un poco desacomodados, junto a otros juguetes de Vicente y Antonia, Ahí se quedaron un poco olvidados. Se hizo la noche y todos se fueron a dormir.

Aquí es cuando comienza la verdadera aventura de Ucho y Pitu.

Todo era silencio.  La luz de la luna entraba por el ventanal que daba al parque.

Ucho abrió un ojo, después el otro, buscó a Pitu y trató de despertarlo. Pitu como era un muñeco  no se movió, entonces Ucho recordó lo que le había regalado el duende azul, por si quería dejar de ser un muñeco y tener vida y hacer las cosas que hacen los chicos. Le regaló un palito Mágico, que Ucho lo guardó en la carterita negra

Busco la carterita que tenía con papeles y no la encontraba, miró por todos lados y la encontró la tenía colgada en su hombro. El duende le había dicho que debía tener mucho cuidado porque si lo usaba mal podía complicar las cosas.

Trato de acordarse cuales eran las palabras mágicas, pero las había olvidado.

Pensó…pensó hasta que se acordó: PALO PALITO HAZ QUE PITU Y UCHO NO SEAN MUÑEQUITOS. La magia se cumplió y descu brieron que no eran muñecos que eran dos nenes, uno blanco y el otro negro, se miraron y se sorprendieron Pitu le dijo, que ya que tenia la magia del palito que también la usara con la muñeca Marta la de cabellos amarillos así podían jugar los tres juntos. Ucho volvió a usar el palito y Marta se sorprendió al ver que era una nena, no una muñeca.

Así fue como los tres Ucho, Pitu y Marta tomados de la mano abrieron la puerta y salieron a jugar al parque que estaba iluminado por la luna, encontraron muchos juguetes que Antonia y Vicente  dejan olvidados sobre el pasto, lo que más les gustó fue la cama elástica que encontraron en el parque, saltaban los tres tan fuerte que parecía que iban a salir volando, estaban tan contentos que no se dieron cuenta que el tiempo pasaba y que tenían que volver antes de que salga el sol, porque la  magia del palito con el sol desaparece y ellos volverán a ser muñecos, sabian que tendrían que  estar adentro de la casa, donde estaban en el sillón  rojo, como los había dejado Vicente.

Ucho se dio cuenta que faltaba muy poquito para amanecer y busco el palito Mágico que tenia en el bolsillo del pantalón. Buscó en un bolsillo,  buscó en el otro, ¡no estaba! le preguntó a Marta y a Pitu pero ninguno lo tenia, seguramente salto del bolsillo cuando jugaban en la cama elástica.

Sin el palito no hay magia y sin magia cuando salga el sol ellos volverían a ser muñecos fuera de la casa y nadie podrá entender. ¿Como salieron por la noche si los muñecos dormían en el sillón rojo?

¿Aparecerá el palito Mágico antes de que salga el sol?

Eso lo sabremos en el próximo episodio del cuento cuando lo escriba la Abuela Mari.

 

30-7-2020

martes, 28 de julio de 2020

POR FIN LLEGÓ EL DÍA

 POR FIN LLEGÓ EL DÍA

 

Pasaban los días, unos tras otros y Ucho  seguía en casa de la abu Mari esperando dentro de una bolsa con otros regalos la llegada de Vicente para que  lo llevara con él y poder encontrarse con Pilu.

Contaba los días, hoy era viernes, no sabe bien porqué, pero sintió que su corazón, si su corazón porque aunque no se lo veamos ellos, los muñecos, lo tienen, comenzó a latir con más fuerza. Hacia tiempo que en casa de la abuela Mari no se escuchaba ruido y voces de chicos, pero hoy ¡sí!

Vicente había llegado con sus papás y Antonia, todos con barbijos, porque en estos días de cuarentena para poder salir hay que cumplir con el protocolo para no enfermarse ni contagiar.

Vicente lo vio, fue el primer paquete que miró, creo que le gustó, pero como había tantas cosas, su atención hacia él fue poca. En realidad, lo que Ucho quería era encontrarse con Pilu.

Por la tarde subieron a la camioneta del papá de Vicente, y a Ucho le pareció que alli estaba Pilu, se miraron pero cada uno fue a parar a un lugar distinto en los asientos, así que no se pudieron presentar.

Siguieron la recorrida por la casa de los otros abuelos y por la noche emprendieron el regreso a Lujan la casa de Vicente. Durmieron todo el viaje.

Cuando Ucho despertó se dio cuenta que estaba en otra casa, miro hacia todos lados buscando a Pitu o a Vicente pero no los veía, un poco se preocupó pero seguramente estarían todos durmiendo, así que trató de acomodarse un poco esperando que amaneciera y así se quedó dormido.

Por la mañana había mucho ruido, Ucho se despertó sin saber que pasaba, fue entonces que vio a Vicente y a su hermanita, que corrían, jugaban, tiraban la pelota, se peleaban.

¡¡Cuanto alboroto!!

Luego se calmaron y fueron a desayunar.

 Ucho los miraban pero parecía que nadie se daba cuenta que estaba allí, pensaba que sería porque al ser tan oscuro ¿no lo veían?

Así pasó la mañana, ya se creía olvidado, cuando de pronto entro Vicente que había salido con su papá y en la mano traía a Pitu a medio vestir, ¡pobre Pitu parece que fue perdiendo sus pantalones! Vicente lo tomo de un brazo a Ucho y lo puso junto a Pitu. Se miraron por primera vez, Pitu le guiño un ojo a Ucho, este sonrió y así se dieron cuenta que serian grandes amigos, que muchas aventuras les esperan en casa de Vicente, que ya les quitó la ropa ¡¡Parece que los va a cambiar!!

 

Hasta la próxima Vicente.

Abu Mari

28-7-2020

 


lunes, 27 de julio de 2020

EL PAJARITO DEL ABUELO BETTO

EL PAJARITO DEL ABUELO BETTO


Hay un pajarito que es muy chiquito
 creo que vive
donde vive mi abuelito

Vuela hasta mi casa y cuenta cuentitos
“si junto las cosas”
“si lloro un ratito”
Todo se lo cuenta él al abuelito.
“si me porto bien”
“si hago dibujitos”
Éste pajarito que es muy chiquitito
 se lo cuenta todo,todo
siempre a mi abuelito.


Abu Mari para Vicentito
1-7-2020

lunes, 29 de junio de 2020

LA NOCHE DE LOS FAROLITOS (Cuento para Vicente y Antonia)

LA  NOCHE DE LOS FAROLITOS
 

LA NOCHE DE LOS FAROLITOS

 

 

Era la tarde noche del 21 de junio.

En algún lugar lejano, cuatro duendes preparan sus farolitos.

El solsticio está por comenzar.

Los duendes Priscob, Igor, Jurry y Truppty van a iniciar su recorrido para encontrarse en el centro del bosque cuando finalice el solsticio, el 21 de diciembre.

Cada uno creó su propia Luz, que los alumbrará en las noches oscuras y frías del camino a recorrer

Igor tiene el andar lento. En su camino se encuentra con una mariposa, hace frío, ella se posa sobre su hombro derecho y le susurra al oído que tiene frío y está todo muy oscuro, salta y se posa sobre su otro hombro y le pide amablemente que le otorgue un poco de su luz y calor.

Igor la mira, pero escucha la voz de la noche que le dice, ¡Que siga con su luz! que si  la escucha y se le da, él perderá la suya quedándose a oscuras, sin luz.

Igor sigue caminando ignorando el pedido de la mariposa.

Hace frío. Ella y  ciento de mariposas grises por la oscuridad suplican a Igor. Sin dudarlo más y no escuchando a la oscuridad, les entrega el farolito con la luz de su corazón.

Priscob es más ágil, lleva con orgullo al centro del bosque el calor y luz en su farol.

Transcurren los días y las noches, en un atardecer luego de días de lluvia y frío, un pájaro carpintero se le presenta a Priscob que se había sentado en una roca a descansar de tan larga caminata y le suplicó para él y todos sus amigos los pájaros, si podía darles un poco del calor de su luz.

La voz de la noche apareció y dándole un grito le dijo: -¡NO!, ¡Si le das tu luz te quedarás a oscuras, no lo escuches!

Priscob lo miró y en la penumbra del anochecer notó la tristeza en los ojos del Pájaro Carpintero y en la de sus amigos que estaban acurrucados en las ramas de los árboles.

Entonces tomó el farolito iluminado y se lo entregó para que ellos tuvieran luz y calor.

Priscob se acurrucó, cerró los ojos y se durmió.

Al amanecer el sol al verlo dormido se le acercó y nutrió con sus rayos el corazón de Priscob, como antes había hecho con Igor.

Él no lo sabía y siguió su camino para llegar al centro del bosque el día  indicado.

Pensando que no tendría luz para dar.

Jurry el tercer duende se entretuvo jugando con los niños que encontraba por el camino.

Una noche de mucho frió, oscura y fea, un grupo de niñitos le contaron que estaban perdidos.

Si él podía darles su luz para encontrar el camino y regresar a sus casas.

Jurry ni lo pesó, amaba a los niños así que entregó toda su luz a ellos.

Él sabía el camino y llegaría a tiempo al centro del bosque, aunque ya no tendría luz para llevar.

Estaba muy cansado y se acostó a dormir, pero antes la voz de la noche le recriminó lo que había hecho, ahora estaba sin luz como la noche y ella no quería que nadie la igualara, pero Jurry estaba tan cansado que se durmió.

Al amanecer el sol sin que él lo descubriera llenó su corazón de luz.

Truppty el cuarto duende, se atrasó.

Se despidió de su novia con mucha ternura y emprendió el largo viaje con un hermoso farolito que ella le había ayudado a construir.

Se alejó cantando.

Así pasaron los días y las noches siempre perseguido con la voz de la oscuridad que le decía que no le entregara a nadie su luz.

Un anochecer se encontró con un grupo de búhos para pedirle que le entregara la luz porque no querían vivir más en la oscuridad. Allí se presentó la voz de la noche para oponerse a tal pedido, ya que los búhos eran sus fieles sirvientes en la noche.

Pero Truppty no escuchando a la oscuridad, entregó su luz a los búhos que muy alegres partieron iluminados por primera vez.

La alegría se reflejaba en el rostro de Truppty, aunque su corazón se encontrara sin luz. Entonces se durmió.

El sol que estaba escondido pero observando siempre, bajó sigiloso y llenó su corazón de luz y calor sin que él se diera cuenta.

A la mañana siguiente Truppty emprendió el camino a encontrarse con sus amigos, pensando lo vacío que estaba su corazón.

 

Llegó el 21 de diciembre

El solsticio comienza en el Norte.

Ellos se encontrarán en el centro del bosque.

Estaban tristes… porque ninguno llevaba la luz prometida.  

Grande fue la sorpresa cuando se encontraron y se dieron la mano, una gran luz salió de sus corazones e iluminó el bosque.

Allí estaban las mariposas, los pájaros, los niños y los búhos con sus

farolitos, para agradecer la luz y el calor que ellos le brindaron y ahora el corazón de los duendes estaba desbordando de luz, que el sol les había colocado, porque ellos no habían dudado en compartirlo con los que la necesitaban.

 

Así fue como el bosque se iluminó ¡¡y la luz y el calor brillarán por siempre en sus corazones!!

 

                                   Ángela María Rosa Leoni

                            (abu. de Vicente, Antonia y Julieta)

                                                       22/6/2020

 

 

 

 

 

 



22-6-2020

EL DÍA QUE EL MUNDO SE PUSO AL REVES

EL DÍA QUE EL MUNDO SE PUSO DEL REVÉS
Otro cuento para Vicente

Los días pasaban sin ningún inconveniente, los papás trabajaban, las maestras enseñaban y los chicos estudiaban, por las tardes soleadas jugaban en las plazas.
Pero  un día, uno de los duendes traviesos Leprechaun que habita en el bosque, estaba muy aburrido porque no había hecho ninguna maldad, no tenía amigos, siempre estaba solo, entonces pensó que algo grande tenía que hacer para divertirse un poco.
Caminó por el bosque hasta la casa donde habita la bruja Chancleta, si Chancleta así la llaman todos, porque cuando camina sus pasos haces clac clac  clac.
Espió por la ventana que estaba en el frente, no vio a nadie, fue por la ventana de atrás y tampoco vio a nadie, así que se animó y abrió la puerta, entró, tenía un poco de miedo de que se apareciera con su clac, clac, clac y lo hiciera desaparecer.  
Buscó por todos los cajones, debajo de la cama ¿Qué buscaba? revisó en los armarios y la encontró.
Lo que buscaba era la Varita Mágica de la bruja, Ésta era capaz de hacer cualquier cosa que se le pida, la tomó con mucho cuidado y escapó de la casa.
Estaba contento con su travesura, aunque tenía un poco de miedo porque él sabía muy bien los poderes de la varita.
La miraba en silencio, no se animaba a decir ni una palabra, hasta pensar bien que maldad podía hacer.
Y ahí se le ocurrió, tocó la tierra con la varita y gritó. ¡¡Que el mundo se vuelva al revés, que todo se haga al revés!!
En ese instante todo tembló. La mañana se volvió noche, el sol desapareció, el bosque se hizo desierto, y la luna apareció en la tierra
Las casas estaban en el cielo, la gente volaba, la bruja era un hada que no hacía clac clac clac. Era muy bella.
El único que no cambió fue el duende Leprechaun que muerto de miedo se escondió en una nube que estaba en el suelo. Sostenía la varita sin saber qué hacer.
Fue ahí que se dio cuenta que la travesura que había hecho no estaba bien y se arrepintió.
Le pidió a la varita que todo volviera a ser como antes, pero esta no respondió, solo tenía un solo poder,  la tenía que cargar la bruja Clac Clac.
Y pasó un día, pasó dos, pasaron tres, todo seguía al revés la gente se mareaba de tanto estar con la cabeza para abajo, los árboles perdían sus frutos por que se caían. Todo era un lío.
Pero por suerte la bruja Clac Clac que ahora con el pedido de Leprechaun   de cambiar todo, era una hermosa hada. Ella escuchó el pedido del mundo que quería volver a la normalidad.
Buscó al duende Leprechaun que seguía escondido  y temblaba del miedo que tenía por no saber como arreglar lo que había hecho, estaba tan cansado que se quedó dormido.
Entonces llegó el hada tomó la varita la recargó con su energía y le pidió que todo volviera a ser como era antes de que la usara Leprechaun.
Y así fue como en otra fuerte sacudida todo volvió a ser como era antes, Volvió el sol, las casas en la tierra, los frutos en los árboles, las nubes en el cielo y el bosque en su lugar.
El duende Leprechaun se arrepintió de su travesura y la bruja clac clac no volvió a ser bruja, guardó un hechizo más y lo usó para seguir siendo el hada mas linda y buena del bosque.
Hizo un pozo y enterró la varita para que nadie más la pueda encontrar.
Ahora tendrá una nueva que le dará la reina de las hadas para que vuele por los aires y pueda hacer cosas buenas y nunca más se escuche el clac clac de sus chancletas.

Ángela María Rosa Leoni

29-6-2020

domingo, 14 de junio de 2020

LAS AVENTURAS DE ACHO Y PITU


LAS AVENTURAS DE ACHO Y PITU




 





Todo comenzó cuando Anuar que vive en África, un lugar lejos muy lejos de donde habita Vicente.
En la casa de Anuar hay muchas plantas, grandes y chiquitas y allí se esconden los duendes, uno de ellos llamado Azul, es su amigo, todas las tardes cuando el sol todavía no se escondió se encuentran y el le cuenta historias que lo maravillan. Historias de gigantes, de monstruos y de animales salvajes. Azul conoce todos los lugares de la tierra, porque se trepa a una nube y viaja por todo el mundo, aprovecha las gotas de lluvia para bajar a conocer lugares, así fue como se encontró con Pitu que estaba recostado en el parque que tiene en la casa Vicente justo pegadito a la pileta, que ya estaba sin agua por que allí en Argentina llego el otoño y los días son fríos para entrar al agua.
Desde un árbol que estaba cerca, Azul lo miraba y notó que estaba triste, una lagrimita corría por su cara. Entonces  tomo su flauta que siempre lleva en su bolsillo y comenzó a tocar.
Pito se sorprendió y buscó de donde venia ese sonido tan dulce, allí lo vio, azul su cara, azul su pelo, azul su ropa, era el duende Azul. Le preguntó que le pasaba que estaba tan triste y Pito con una lagrimita que se le escapaba del ojo, le contó que se aburría porque no tenia amigos, Ni uno solo!!
Azul, guardó la flauta y le dijo a Pito que cerrara los ojos y durmiera, que el hará lo posible por conseguirle  un amigo.
Pito cerro los ojos y Azul trepó a a una nube y aprovechado el viento y luego la lluvia bajó en la casa de Anuar, lo buscó y le contó la historia  de Pitu.
Entonces Anuar llamó por watsapp a la abuela de Vicente que se llama Mari, en una video llamada y le contó lo que le dijo el duende. A ella le gustó la idea y enseguida  se puso a buscar los materiales, telas, hilos, relleno etc., y comenzó a crearlo, pero sabes, como ella vio que Anuar tenia otro color de piel porque nació en otro país donde las persona tienen  la piel mas oscura, casi negra, pensó que seria lindo hacerlo de ese color, a Anuar le gustó la idea, así cuando juegues con ellos parecerá que juegas con él y se va a poner muy feliz.
Cuando le pongas un nombre, cuéntaselo a la abu Mari, ella le enviará un watsapp y él se lo contará al duende que seguro, seguro se van a poner muy contentos.
Espero que juegues mucho con ellos y  que se hagan amigos con Pitu, para que no se sienta tan solo.
El problema que hay, es que como estamos todos los países en cuarentena, la abuela Mari   solamente podrá mandarte fotos de él y te lo dará el día que puedan encontrarse y darse el abrazo que tanto esperan.
 Anuar y el Duende Azul les envian un fuerte abrazo virtual

PD.      Me enteré que le contaste a la Abuela Mari que o llamarás Ucho, espero lo quieras mucho a Pitu y Acho, como ellos te quieren a vos.

Abu Mary
junio 2020